Facebook arranca el año con nuevas herramientas contra el acoso

La red social quiere contribuir en la lucha contra el acoso digital con dos nuevas medidas.

Sin duda, 2017 fue un año movido. Y terminó con la lucha contra el machismo y el acoso sexual en boca de todos. Un problema tan antiguo como camaleónico que impregna todos los recovecos de nuestra vida diaria, incluida la digital.

Hasta ahora, las usuarias de redes sociales víctimas de acoso se veían obligadas a adoptar medidas poco efectivas que, lejos de situarlas en una posición de poder frente al acosador, las arrinconaban y aislaban todavía más de la sociedad, presas del miedo. Por suerte, las responsables de Facebook han trabajado de cerca durante el último año con asociaciones centradas en erradicar la violencia doméstica y con representantes de dos de los colectivos más afectados por el acoso en internet, las mujeres y las periodistas, para encontrar nuevas formas de combatir esta epidemia.

El resultado de este diálogo entre la multinacional y las activistas, así como de las numerosas encuestas realizadas en distintos lugares del mundo, permitieron que se localizaran dos de los principales problemas que las víctimas de acoso enfrentan en el momento de usar Facebook.

El primero de ellos está relacionado con la creación de cuentas falsas por parte de los acosadores. Son muchas las víctimas que, tras bloquear a su acosador, descubren que éste se ha creado un perfil distinto para empezar de nuevo con el acoso. Ante esta realidad, muchas víctimas optan por eliminar su propia cuenta y no usar la red aunque la necesiten para comunicarse con los suyos. Una salida que Facebook lee como una victoria del acosador y que considera intolerable. Recordemos que el aislamiento es una de las consecuencias más nocivas de ser víctima de acoso, una situación que lejos de ayudar, agrava. Lo que precisamente más necesita una víctima es contacto con sus seres queridos, muestras de apoyo y establecer vínculos con personas que han pasado por una vivencia parecida.

Para combatir este problema, Facebook ha puesto en marcha un sistema de seguridad que intentará localizar –y evitar– con la mayor precisión posible (dirección IP, etc.) los casos en que un usuario ya bloqueado crea una nueva cuenta para ponerse en contacto con esa misma persona que la bloqueó.

La segunda problemática más común con la que se han encontrado las responsables de la red social es la de la víctima que decide no bloquear a su acosador del Messenger de Facebook. Esto puede ocurrir por dos razones. La primera, debido al miedo a las probables represalias derivadas del bloqueo si el otro lo descubre. La segunda, porque dicho bloqueo provoca en muchos casos una ansiedad equiparable a la de recibir mensajes del hostigador. A fin de cuentas, dejar de saber con qué frecuencia o intensidad el acosador está intentando contactar contigo y dejar de acumular pruebas de la actitud del otro, esenciales en el futuro, son cosas que hacen perder sensación de control y de poder a las víctimas.

Para combatirlo, Facebook ha agregado la función Ignorar. Mediante ella, la víctima puede silenciar una conversación sin que el remitente lo sepa, acción que desactivará las notificaciones, hará imposible que el acosador sepa si se le está leyendo o no y moverá la conversación a una carpeta de mensajes filtrados, para que la víctima pueda acceder a ella cuando lo desee sin que “ensucie” su bandeja de entrada.

Facebook lleva tiempo prohibiendo cualquier forma de acoso e intimidación, pero la realidad es que siempre existen formas de saltarse las normas y lograr que actitudes inapropiadas pasen desapercibidas por las funciones automáticas de la red. Con estas nuevas herramientas, se pretende ayudar a las usuarias a sentirse más seguras y, si bien no se pueden considerar suficientes para erradicar un problema de tales dimensiones, son un buen ejemplo de cómo los responsables de nuestras herramientas de comunicación pueden –y deben– contribuir a la lucha contra el acoso y regresar el poder a las manos de las víctimas.