Super bowl, S.A.

Publicidad, turismo, reventas y venta ambulante. Más allá del partido, el Súper Tazón es un negocio redondo que mueve millones de dólares cada año.

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Cuando se trate de mercadotecnia y de hacer negocios, nadie como los gringos. Son los máximos exponentes del capitalismo y unos verdaderos maestros para venderle al mejor postor lo que necesite, o incluso lo que no necesite. Y prueba de ello es el Super bowl. ¿Qué porcentaje de la gente que verá el partido entre Patriotas y Águilas este domingo realmente es fanático de la NFL? ¿Cuántos de ellos entienden las reglas o siguen los partidos toda la temporada? ¿Cuántas personas realmente NO necesitan un Super bowl, pero igual lo consumen?

Ahí el secreto del éxito de la NFL. Ha creado una marca más que un juego. Y aunque esa marca se puede dividir en varios productos, ninguno es tan valioso como el que cada primer domingo de Febrero paraliza enteramente a la vecina nación del norte, y también a una cada vez mayor parte de la población mexicana. Y muchos, como me lo han confesado, “ni siquiera le entienden”. Entonces, ¿por qué lo ves? "Porque mis amigos hicieron carnita asada". Una típica respuesta del espectador promedio del Super bowl que, sin embargo, cuenta en la estadística del rating, de los shares, de los trending topics… cada numerito hace que este evento cueste más.

Pero, ¿cuánto realmente vale esto llamado Super bowl? Bueno, pues depende de quién seas. Si eres una marca, anunciarte durante este partido (en Estados Unidos) te costará algo así como 5 millones de dólares por treinta segundos. Para darnos una idea, un spot durante la entrega de los Premios Oscar, costó 2 millones el año pasado, es decir, menos de la mitad de lo que cuesta anunciarse en el evento deportivo más lucrativo del mundo.

Si eres un aficionado mexicano que quiere estar en el Gran Juego, tendrías que desembolsar entre 170,000 y 400,000 pesos (dependiendo de la zona y de qué tanto te quieras consentir), para que una agencia de viajes especializada te consiga un paquete que incluya transporte aéreo, hospedaje y entrada al partido, sin tener tiempo siquiera para turistear en Minneapolis. Normalmente, estos viajes no se prolongan más allá de 3 o 4 días

El Bank Stadium es el único lugar de Minneapolis que conocerán la mayoría de los asistentes al Super Bowl 2018.

Si tienes la suerte de ya estar en la ciudad sede y solamente te falta el boleto, el más barato está a la venta en $65,000 pesos, según datos de stubhub.com, portal especializado en reventa legal. Si quieres un lugar más exquisito, en el mismo sitio web encontrarás boletos por más de medio millón en pesos (no es broma). 

Por supuesto, y como grandes maestros de la mercadotecnia, los organizadores de este evento lo hacen alcanzable para todo el mundo. Muy poca gente puede pagar esas exorbitantes cantidades de dinero en un fin de semana, pero lo que sí puede hacer prácticamente todo el mundo, es comprar un souvenir o un refrigerio en los alrededores del estadio. ¿Y qué hay de los millones de espectadores que lo verán por televisión? Bueno, pues incluso a la distancia, este juego impacta de manera positiva a miles de comercios y establecimientos dentro y fuera de Estados Unidos. 

Solamente en México, más de 100 marcas se anunciaron en el Super bowl anterior en alguna de los cuatro cadenas que transmitieron (y volverán a hacerlo este domingo) el partido, llegando a más de 25 millones de espectadores. A esto hay que sumarle un impacto de más de 50 millones de impresiones en redes sociales. ¿El resultado? Un éxito comercial rotundo, gane quien gane el partido