La forma y fondo del éxito de ‘U.S.S. CALLISTER’

Estas son las razones de que el primer episodio de la cuarta temporada de 'Black Mirror' ya sea considerado uno de los mejores.

Ha sido calificado como uno de los más extraordinarios capítulos de la serie creada por Charlie Brooker que, cuando por fin lo vimos, no podíamos creerlo; sumamente entretenido y cargado con la única clase de angustia que hemos podido aprender a disfrutar; sin embargo, predecible para una audiencia a la que ya se le acostumbró a giros inesperados con continuos WTF (en el buen sentido de la interjección). Antes de que haya un linchamiento, U.S.S. Callister no decepciona en absoluto, simplemente se le ha alabado en general por razones no tan contundentes.

Siendo objetivos (puede que a los trekkies les cueste más trabajo debido al homenaje-parodia), no hace falta ser un genio para ver que el máximo éxito radique en la nostalgia y el culto. O se vale preguntarle a un late millennial qué opina. Aceptémoslo, aunque no hayamos sido fanáticos de hueso colorado, dominamos que existió Star Trek (la original), por lo que vale la pena cuestionarse qué pasaría si el mismo planteamiento se ofreciera, pero con Firefly. Exacto, puede que muchos no sepan que también era un show sobre el espacio, con una nave (Serenity) y, por supuesto, con tripulación a bordo… Para nada tan icónica como la seleccionada. 

Conforme avanza la historia nos percatamos de que Robert Daly (Jesse Plemons) es en realidad un capitán despiadado dispuesto a torturar a sus empleados y socio en su nave. Es así como podríamos creer que luciría una versión retorcida de La venganza de los nerds, al tratarse de una rebelión en contra de otros de su misma “especie” y siendo tan cruel como su opresor. La mente brillante, pero sin carácter, con personalidad introvertida y espíritu antisocial (nos deja claro por qué creó el juego Infinity) ha decidido levantarse en armas, aunque sea en otro universo. Sin sorpresas: El bulleado tomó el camino del bully; sabemos entonces cuál es la situación de los clones cautivos, el problema a resolver, quién es el villano y la heroína que se vislumbra. 

Es ese último aspecto el más importante de todos. En primer lugar, por la reivindicación que representa para el género femenino. En el principio de Star Trek, las mujeres tenían poca participación, tanto en relevancia de puestos como en número (una por cada cinco colegas masculinos), o se remitían simplemente a ser intereses románticos/damiselas en peligro para los personajes principales. Que la teniente Nanette Cole (Cristin Milioti) se convirtiera en salvadora y luego en la capitana fue un logro de años luz en minutos, sobre todo en el misógino cerebro de Daly. Bingo. En segundo lugar, observamos la lucha de una víctima de acoso o abuso de poder, sin que se entre forzosamente en el terreno sexual. Un merecidísimo hip hip hooray para Cole. 

Si bien U.S.S. Callister no ofrece tanto misterio como otros capítulos (su tráiler expone el que podría ser el más soso o aburrido hasta la fecha), tampoco se complica en la narrativa, y más allá de haber apelado al encanto del pasado, nos demuestra que lo primordial expuesto no está del todo en un futuro lejano. Por supuesto, no olvidemos que aquel final no tan deprimente también ha sido responsable de su ovacionado triunfo. ¿Quién lo iba a imaginar?