¿Es cierto que Gianni Versace era seropositivo?

Entre 1994 y 1995, Gianni desapareció de la vida pública. Donatella asegura que fue debido a un cáncer. La autopsia tras su asesinato indicaba otra cosa.

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La familia Versace ha negado durante décadas que Gianni, el visionario diseñador y fundador de la poderosa marca, fuese seropositivo en el momento de su muerte en 1997. Y es uno de los motivos por los que, ya en agosto de 2017, Donatella Versace y Antonio D’Amico, hermana y viudo del diseñador, le dieron la espalda a American Crime Story: The Assassination of Gianni Versace, la serie de Ryan Murphy.


La supuesta enfermedad de Versace se trataba en Vulgar Favors, el libro en el que se basa la serie. En sus páginas, Paul Scrimshaw, detective jefe de Miami Beach, confesaba a Maureen Orth (colaboradora histórica de Vanity Fair), que Versace estaba infectado con el VIH. Algo que Scrimshaw afirmaba haber visto en los resultados de la autopsia. Murphy también aseguró el pasado verano que otras fuentes ajenas al libro de Orth habían confirmado la enfemedad del diseñador.

Orth había investigado los rumores sobre la salud del diseñador por una razón muy sencilla: “la noticia [de que Versace tenía SIDA], podría haber supuesto una amenaza a la marca, de ser verdad”. La amenaza tenía que ver menos con el estigma que acompañó a la enfermedad durante décadas que con el movimiento que la marca pensaba emprender antes de la muerte de Gianni: salir a bolsa. Los Versace incluso habían contratado los servicios de la firma Morgan Stanley para que se encargaran de gestionar todos los detalles de la OPV (oferta pública de venta) inicial. Hacer coincidir esa operación con el anuncio de que el artífice del éxito de Versace estaba enfermo habría hecho caer el valor de la compañía.

El libro de Orth también incluía otros detalles que indicaban cómo podría haber contraído la enfermedad el diseñador. Entre ellos, la periodista hacia notar que, aunque Versace y Antonio D’Amico llevaban largo tiempo en una relación, ambos habían contado con los servicios de un portero de discoteca para que les facilitara compañeros sexuales a principios de los 90. En 1994 y 1995, la salud de Versace empeoró de forma notable y, según Orth, “su estado mejoró en los seis meses previos a su muerte. En una época en la que muchos enfermos de SIDA experimentaron mejorías similares tras la aparición de nuevos fármacos salvavidas”. Tras el asesinato de Versace, contaba Orth, la familia “apresuró todo lo posible la cremación y la salida de las cenizas del país”.

Murphy también respondió a la familia por la inclusión del SIDA en la trama: “Lo veo como algo conmovedor y potente y no creo que exista deshonra alguna asociada al VIH”. Pero, tras la publicación del Vulgar Favors, la familia de Versace emitió un comunicado denunciando “la deplorable intromisión mercenaria en su privacidad, y el grosero ataque a la reputacion de alguien que ha sido víctima de un horrible crimen”.

Donatella Versace, por su parte, ha sostenido durante décadas que lo que hizo recluirse a su hermano durante esos dos años fue un tumor en una oreja, no el VIH. En 2006 defendió en New York Magazine que la razón por la que Versace desapareció en 1994 y 1995 fue “porque su oreja se volvió enorme” y que, debido a su posición, el cáncer era inoperable. Milagrosamente, añadía Donatella, “[los médicos] le declararon curado del cáncer seis meses antes de que fuese asesinado. Lo celebramos, hasta bebimos champán. Seis meses después, le asesinaron”.

*Artículo publicado originalmente en Vanity Fair España.