Christian Dior: El hombre que amaba (vestir) a las mujeres

En su cumpleaños, recordamos el legado del visionario y multifacético su vigencia en la actualidad.

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Un día como hoy pero de hace 112 años, en un pueblo pescador al norte de Francia, nació un niño peculiar, que nunca tuvo los mismo intereses que otros niños ni los que sus padres querían que tuviera.

Al crecer el joven Christian notó que su atención se dirigía a todo aquello que fuera floral, brillante y reluciente. Como las flores en el jardín de su madre o los adornos del carnaval de Granville, su tierra natal. Tras cumplir los deseos de su padre y estudiar ciencias políticas tres años, logró torcer su brazo y convencerlo de ayudarlo a montar su primera galería de arte. La única condición para el apoyo fue nunca poner el nombre DIOR al frente, para no manchar el nombre familiar.

Picasso, Dalí, Braque y Dufy eran algunos de los amigos cercanos a Christian Dior que exhibían sus creaciones en la paredes de su galería. Hasta que una serie de eventos desafortunados, la bancarrota de su padre, la muerte de su hermano y de su madre y cuadros fuertes de depresión y mala salud, lo forzaron a vender todo lo que tenía y a recluirse en las islas baleares, donde comenzó a dibujar vestidos y a fantasear con las mujeres que llevarían sus creaciones. Es seguro decir que ni siquiera esos sueños febriles le harían justicia al futuro de su nombre.

Sus dibujos le aseguraron trabajo como diseñador hasta que inició la segunda guerra mundial. A su regreso a París, el mundo era otro pero las necesidades eran las misma, así que tomó un trabajo como segundo al mando del diseñador más conocido de la época: Lucien Lelong. Sin embargo se dio cuenta que no había nacido para vivir bajo la sombra de alguien más y ayudado por Marcel Boussac, el rey de los textiles, fundo su propia casa de alta costura en 1946, a los 41 años de edad.

Al año siguiente mostró su primera colección y el mundo enloqueció. Tras años de represión y escasez, Monsieur Dior le recordaba a las mujeres parisinas que los tiempos habían cambiado, al mismo tiempo que les revelaba un nuevo lujo, una nueva manera de verse y enfrentar al mundo, una nueva silueta que llamaron “New look.

“Mi principal inspiración es la forma del cuerpo femenino” dijo Dior, “Es el trabajo del couturier tomar la silueta femenina como punto de partida y usar los materiales a su disposición para enaltecer esta belleza natural”. Sus conceptos de línea (H, A e Y) surgieron de sus experimentos con la construcción y la estructura de las prendas. Sus antecedentes artísticos también se hicieron presentes en sus colecciones inspiradas en Picasso y Dalí. Y con cada anuncio que realizaba para explicar sus inspiraciones en cada temporada, Dior inventó una nueva manera de diálogo con la prensa, una que sigue vigente en todas las reseñas de desfiles actualmente.

Su misión, “hacer a las mujeres más felices y más hermosas”, estuvo tan arraigada en su carrera que sigue palpable, más que nunca, en los diseños de Maria Grazia Chiuri y puede ser constatada por todas aquellas que usen sus vestidos o porten sus fragancias.

Hoy en día, el nombre Dior es más que una marca de artículos de lujo. Es uno de los pilares históricos de la cultura francesa y mundial, es sinónimo de Hollywood y las actrices que son imagen de la marca, es un recordatorio constante de que la admiración que causan las mujeres es el detonante de industrias grandiosas y no solo de historias de acoso, pero principalmente, la vida de su creador es un recordatorio de que a pesar de la guerra, la enfermedad, la familia y hasta la edad, siempre luches por materializar tus sueños.