El nuevo Céline bajo el efecto Slimane

La nueva era de una de las marcas mas solicitadas, en la visión de uno de los diseñadores más controversiales, cambiará la manera en la que todos vestimos.

Hay gente que se obsesiona con el futbol, hay otros que saben los detalles más íntimos de las celebridades y los hay que discuten del mundo de la moda como si fueran sus conocidos. Para estos últimos, el 2017 fue un año con mucho material de conversación ya que tan solo en diciembre, cada semana tuvo un anuncio diferente.Jonathan Saunders soltó las riendas de Diane Von Furstenberg, una semana después que se anunciara la búsqueda de inversionistas para la marca. Por otra parte, el chico malo Nicola Formichetti salió de Diesel al mismo tiempo que David Koma dejaba Mugler (donde Formichetti trabajo tres años antes) y, por último, Phoebe Philo hizo oficial su salida de Céline, la marca que ella sola reconstruyó tras 10 años de ser su cabeza creativa.

Durante su estancia, Philo creó una marca nueva en su totalidad, obedeciendo a una “mirada femenina” que respondía más al intelecto y funcionalidad que al concepto clásico de feminidad o al ADN de la marca, establecido por los diseñadores que la antecedieron.

“Solo quiero hacer un par de pantalones que hagan que mi trasero se vea bien, en vez de representar el holocausto o algo así”, le dijo al periódico ingles The Gaurdian en 2009. Esperemos que traiga puestos esos pantalones mientras le da la espalda al grupo LVMH y les deja un negocio que llevó de 200 a 700 millones de euros en ventas anuales.

Pero los fans de la marca, entre ellos varios miembros del establishment de la industria, no tuvieron que esperar mucho para conocer el futuro de Céline, ya que el domingo pasado se anunció que Hedi Slimane tomaría las riendas creativas de la marca, llevándola a territorios desconocidos como el menswear y couture.

El anuncio fue tomado, casi de inmediato, como un golpe para LVMH Moët Hennessy Louis Vuitton, el conglomerado de lujo dueño de Céline que llevaba tiempo jugando a “con melón o sandía” por Hedi Slimane con su rival, Kering, dueño de Yves Saint Laurent, el último lugar de trabajo de Slimane. Ahí, el francés transformó cada aspecto de la marca, desde su nombre hasta las tiendas y su audiencia y, aunque estos cambios causaron ardor en algunos, convirtieron la marca en una de las más habladas y la catapultó hacia un periodo de crecimiento. Después de todo, no olvidemos que todo esto es un negocio.

Lo predecible es que con su nuevo título como “Director artístico, creativo y de imagen” llegue a hacer lo mismo con la marca; cambiarla por completo, crear controversia y hacerla crecer. Aunque el crecimiento esta pronosticado al incluir una línea de fragancias, ropa de hombre y alta costura, la controversia vendrá con respecto al futuro de “la mujer Céline”, aquella con la capacidad de pagar 66 mil pesos (2,500 libras) por un vestido y el estilo para combinarlo con unos tenis Stan Smith.

Pero, aunque la “mujer Slimane” es un animal completamente diferente, ambos estilos tienen un punto en común: exaltan la personalidad de quien porta sus diseños. Mientras que unas reafirman su fuerza y poder sobre el patriarcado al preferir comodidad sobre lo que es usualmente considerado atractivo (ManRepeller estoy hablando de ti), las fanáticas de Slimane usan este punto a su favor, dominando la atención de todo el que se fija en ellas. Si Phoebe Philo nos dejó muy claro que le encantaría vestir a Joan Didion, Hedi incluye a Joni Mitchel y Kim Gordon en sus campañas. Todas ellas, mujeres que brillan por su intelecto sin importar la ropa que vistan.

A pesar de las objeciones de sus detractores o las ilusiones de sus fanáticos, todas estas voces se sentarán en silencio, durante el show más anticipado de septiembre, a presenciar el inicio de una nueva era, no solo para la marca, sino también de un nuevo estilo globalizado. Habrá que esperar a que las marcas de streetwear, conocidas por sus reproducciones tanto de Céline como de Saint Laurent, lleven esta nueva visión del lujo y sofisticación, cualquiera que esta sea, a las calles del mundo. Ojalá.