Michelle Williams y cómo Ridley Scott la llevó al cielo

Aprovechando el próximo estreno de 'Todo el dinero del mundo', la actriz nos confiesa cómo el factor maternal la ha convertido en mejor intérprete.

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Para Michelle Williams, su actuación en Todo el dinero del mundo (que estrena el viernes en México)  implicó dar por satisfecha su constante búsqueda por actuaciones retadoras. Y lo hizo con creces: trabajó en una historia inspirada en hechos reales (el secuestro del nieto el magnate petrolero J. Paul Getty), se sometió a la dirección de Ridley Scott: "A veces, hacer películas puede ser aburrido porque pasas mucho tiempo sentado. Pero no en las películas de Ridley" y hasta liberó su lado más carnívoro.

En la cinta, la actriz nominada al Oscar, encarna Abigail Harris Getty, madre de John Paul Getty III, quien fue raptado a los 16 años  en Roma. La entereza de Gail al intentar rescatar a su hijo le valió a la verdadera mujer ser tachada de insensible por la prensa. "La mayoría de nosotros, especialmente si eres un padre, tomaría una decisión con el corazón", dice Williams. En la vida real, la actriz es madre de Matilda —ya en plena adolescencia— de ahí que declare que esta cinta fue "un proceso de profundización que me ha hecho una mejor persona en todos los sentidos, y por lo tanto, parece que también me hará una mejor actriz”. Así lo confirma.

¿Cómo te aproximaste a la verdadera Abigail (Gail)?
Me pareció que Abigail era alguien que se preocupaba mucho por progresar y mantenerse activa, en lugar de sentir y exteriorizar sus sentimientos. Tenía una personalidad muy directa lo que me permitió llegar a ella. En realidad se mantuvo entera. Demostró una fortaleza enorme. Si perdía la cabeza o se ponía muy sentimental, entonces no habría podido acercarse más a su objetivo, que era recuperar a su hijo con vida. Mantenerse bien enfocada en sus objetivos y actuar en consecuencia, con suerte, lo salvaría.

En la cinta, vemos cómo la prensa insinuó que Gail no era una buena madre porque no era sensible...
Ser sensible no le iba a servir a la situación en la que se encontraba. Trató de mantenerse entera, y eso, para su sorpresa, resultó contraproducente en la prensa [...] Querían una especie de telenovela, y ella era una mujer muy preparada y experimentada para caer en eso. Quería tener autoridad en la situación y que la tomaran en serio como a cualquier hombre. Quería ser una verdadera operativa en la lucha.

Ya has interpretado a varias madres, ¿de qué modo el hecho de ser madre en la vida real ha afectado estos papeles?
Al ser madre, aprendes mucho sobre el amor, y gran parte de las películas giran en torno a la conexión entre dos personas, dos personajes, que a menudo involucra amor. Y como actriz, consideras a tu personaje desde ese punto de vista: ¿De cuántas maneras puedo entender a esta persona? ¿De cuántas maneras puedo ponerme en los zapatos de esta persona? Creo que eso está intrínsecamente relacionado con la crianza de los hijos. Cuando eres padre, de repente sientes que tu corazón vive fuera de tu cuerpo y es susceptible y está abierto.

Está también el trabajo con Ridley Scott. Hablamos de disciplina, velocidad... ¿Cómo fue actuar en una de sus películas?
En las películas de Ridley, básicamente tienes que llegar con el almuerzo preparado porque no tienes descansos. ¡Tienes que asegurarte siempre de tener suficiente comida contigo! Nadie en el set usaba sus teléfonos celulares, nadie tenía tiempo para aburrirse ni cotorrear o hacer otra cosa que no fuera su trabajo.

En cuanto al rendimiento, a él definitivamente le interesan sólo las cosas reales y que están sucediendo auténticamente en el momento. Por las mañanas, cuando llegábamos al set, solía decir algo así como, "Muy bien, bienvenidos al trabajo: las cámaras están ocultas por todo el piso, puedes empezar aquí si quieres y terminar allí". y "¿Qué les parece si ensayamos en la película?” Y si le gustaba, decía, “Ok, ¿por dónde seguimos ahora?”... Yo estaba en el cielo. Fue el mejor momento de mi vida. Pensé: “¡Quiero hacer esta película para siempre! ¿Cuál es la próxima, Ridley, estoy lista?”. Era como hacer una obra, como si cada escena fuera una obra de teatro. La manera de trabajar fue genial y satisfactoria.

¿Y qué hay del trabajo con Kevin Spacey y Mark Wahlberg?
Fue una gran cosa ver a Kevin llegar al set con todo ese maquillaje increíble como J. Paul Getty, de 81 años. Desafortunadamente, sólo comparto un par de escenas con él. No tuvimos la oportunidad de conversar en el set. En verdad, sólo nos conocimos como Gail y Getty, lo que, en verdad, fue beneficioso para la película.

El personaje de Mark (Fletcher Chase) es la voz de la razón en todo el proceso. Hubo un poco de dinámica de clase y poder entre nuestros personajes: Gail es intelectualmente formidable, bien educada, bien hablada, pero en realidad no ha tenido mucha cabida para ingresar al mundo de la familia Getty. En 1973, el hecho de lidiar con los criminales y la policía era considerado como el mundo de los hombres. Fletcher Chase es probablemente el único que la toma en serio a Gail, incluso cuando ella al principio no lo toma a él muy en serio.

Mencionaste que esta cinta te dio la misma satisfacción que te da el teatro. ¿Planeas volver al escenario?
Williams: ¡Estoy esperando que alguien me lo proponga! El escenario tiene un tipo de sensación diferente al de las películas. Hacer teatro cambió mi vida; es agonía y éxtasis de verdad.