Isabel II apaga las luces de Navidad y regresa a Buckingham después de su largo descanso en Sandringham

Felipe de Edimburgo, jubilado desde 2017, ha preferido quedarse en Norfolk unos días más.

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El estandarte real que indica si la reina de Inglaterra se encuentra o no en Londres ondea de nuevo sobre el palacio de Buckingham. Ayer, día en el que se cumplían sesenta años de su subida al trono, la reina Isabel II puso fin a sus vacaciones en Sandringham y regresó a Londres para retomar su agenda de actividades.

La reina con uno de sus famosos pañuelos

La partida de Sandringham House es siempre una ocasión triste para la monarca: su padre, el rey Jorge VI, murió en esa casa un día como ayer mientras el duque de Edimburgo y ella visitaban Kenia. Corría el año 1952. Desde entonces, cada víspera de Nochebuena, la reina se desplaza a Sandringham House y permanece allí hasta el 6 de febrero, fecha que además marca el momento en que se descuelgan los adornos navideños. Ni las vacaciones de una reina son eternas.

No obstante, Isabel II montó ayer en el tren a Londres de un humor excelente y fue fotografiada con un radiante abrigo naranja en la estación de King’s Lynn. El pelo, como cada vez que hace uno de estos viajes, lo llevaba recogido bajo uno de sus famosos pañuelos.

Isabel II y Felipe de Edimburgo el pasado domingo en Sandringham

No acompañaba en esta ocasión a la reina su marido, Felipe de Edimburgo, que ha decidido prolongar unos días más su descanso en Sandringham. Al fin y al cabo, se jubiló el año pasado y precisamente vive la mayor parte del tempo en una casa de campo de la vecindad, Wood House. El domingo pasado, no obstante, tuvimos ocasión de verlos asistir juntos a misa.

*Artículo publicado originalmente en Vanity Fair España.