Quédate con quien te acaricie como Harry y Meghan acarician a este poni

Se llama Cruachán y es la mascota del Regimiento Real de Escocia.

El príncipe Harry y Meghan Markle visitaron ayer Edimburgo. Fue una ocasión muy especial. Primero, porque Markle todavía no había estado en Escocia en visita oficial. Segundo, porque un admirador le regaló a Meghan un corazón por San Valentín y todo era alegría. Tercero, porque nos dio para vivir el Mejor Momento de 2018: Harry y Meghan acariciando a un poni. Ya está, ya podemos cerrar el año hasta que se casen. 

El príncipe Harry y la señora Markle reciben el saludo, a su llegada al Castillo de Edimburgo, de la Banda de Marines Reales y de la mascota del Regimiento Real de Escocia, el poni de las Shetland Cruachan.

Porque además no se trata de un poni cualquiera: para empezar es un Shetland, una raza oriunda de Escocia que equivale a decir que es un caballo muy pequeño, más que los otros ponis incluso. Se llama Cruachán, es el cuarto de su nombre (que en gaélico significa "pequeño" o "diminuto". Aunque sin tilde significa "muy duro"), y es la mascota del Regimiento Real de Escocia, un cuerpo heredero de The Scots, el regimiento de infantería de línea más veterano del Reino Unido. Uno de sus batallones se llama La Guardia Negra, y el lema es el mismo que el del reino de Escocia: Nemo me impune lacessit, "nadie me ofende impunemente". Así que sí, pueden permitirse tener de mascota al poni más cuqui del mundo. Además, la jefa del Regimiento, con rango de coronel es, por supuesto, la abuela de Harry.

Meghan Markle y el príncipe Harry.

De paso, Harry heredó un título de su abuelo -Capitán General de los Marines Reales, que Felipe de Edimburgo ha ostentado durante 64 años-, Markle se dio un baño de masas y asistieron a la ceremonia del Cañón de la Una en Punto. Que, como su nombre indica, consiste en disparar un cañón con vistas a un puente cada día para dar la hora. Escocia, no cambies jamás.

La agenda incluyó también actos sociales con jóvenes (2018 es el Año de la Juventud en Escocia) y una reunión de Harry y Meghan con empleados de Social Bite una cadena de cafeterías-restaurante que atienden gratuitamente a los sintecho y donde todos sus empleados saben lo que es dormir en la calle. Se puede interpretar como se quiera, pero a nosotros nos parece un poderoso gesto por parte de Harry contra Simon Dudley, ese conservador del ayuntamiento de Windsor que quería barrer a los mendigos de las calles para la boda real.

Desde la oficina de prensa de Kensington Palace han comentado que Markle disfrutó muchísimo de su primera visita a Escocia, y que espera volver en un futuro cercano.

*Artículo publicado originalmente en Vanity Fair España.