Cara Delevingne se suma a las mujeres que acusan de acoso a Harvey Weinstein

La supermodelo es otra de las tantas actrices o modelos que han compartido su experiencia con el productor en los últimos días

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El número de mujeres que acusan a Harvey Weinstein de acercamientos o proposiciones sexuales —y cosas mucho peores— sigue aumentando.

La última en sumarse a la lista es Cara Delevingne, que en la tarde del miércoles compartió en Instagram una publicación relatando en detalle una ocasión en la que el denostado productor de Hollywood intentó besarla. La supermodelo lo hace días después de que The New York Times y The New Yorker publicaran extensos reportajes sobre Weinstein con numerosas mujeres que acusaban al productor de acoso sexual o incluso violación, con actrices como Gwyneth Paltrow, Angelina Jolie, Rose McGowan o Asia Argento entre las víctimas.

"Cuando empecé como actriz, estaba trabajando en una película y recibí una llamada de Harvey Weinstein preguntándome si me había acostado con alguna de las mujeres con las que me habían visto en los medios", cuenta Delevingne en su post de Instagram sobre una de sus primeras conversaciones con Weinstein. "Fue una llamada muy extraña e incómoda... No respondí ninguna de sus preguntas y me apresuré a colgar el teléfono, pero antes de hacerlo me dijo que si yo era gay o decidía salir con una mujer, especialmente en público, nunca conseguiría el papel de una mujer heterosexual ni podría ser actriz en Hollywood".

Pero lo realmente duro refiere a una reunión que la actriz tuvo con Weinstein a raíz de la película Tulip Fever, un drama de época protagonizado por Alicia Vikander que llegó a los cines hace poco y que estaba producido por la compañía del ejecutivo: The Weinstein Company.

"Un año después o así, fui a una reunión con él en el vestíbulo de un hotel con el director de una nueva película. El director abandonó la reunión y Harvey me pidió que me quedara para charlar con él. En cuanto nos quedamos a solas empezó a presumir de todas las actrices con las que se había acostado, de cómo había conseguido que alcanzaran el éxito y también mencionó algunas otras cosas inapropiadas de naturaleza sexual. Después me invitó a su habitación. Rechacé la invitación rápidamente y le pregunté a su asistente si mi coche estaba fuera. Ella me dijo que no estaba y que no lo estaría hasta dentro de un rato y que debería ir a la habitación con él. En ese momento, me sentí impotente y asustada pero no quería que se interpretara así por si acaso estaba equivocada sobre la situación".

"Cuando llegué a la habitación me sentí aliviada porque había otra mujer y pensé inmediatamente que estaba a salvo. Nos pidió que nos besáramos y ella empezó a hacer una especie de acercamientos hacia él. Me levanté rápidamente y le pregunté si sabía que yo podía cantar. Y empecé a cantar. Pensé que arreglaría la situación... algo más profesional, como un casting. Estaba muy nerviosa. Después de cantar, volví a decir que me tenía que ir. Me acompañó a la puerta y se puso enfrente de ella y me intentó besar en los labios. Le paré y me las arreglé para escapar de la habitación. Al final conseguí el papel para la película y siempre he pensado que me dio el papel por lo que pasó. Desde entonces, me he sentido horrible por haber hecho la película. Sentía que no lo merecía. Tenía tantas dudas acerca de decir algo... No quería herir a su familia. Me sentí culpable por haber hecho algo malo. También estaba aterrorizada por la posibilidad de que algo parecido le hubiera pasado a muchas otras mujeres a las que conozco pero que no habían hablado nada más que por miedo".

 

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Delevingne publicó poco después otra foto en la que se dirigía a todas aquellas mujeres que estuvieran leyendo su historia: "Quiero que mujeres y chicas sepan que ser acosadas o abusadas o violadas NUNCA es su culpa y que no hablar de ello siempre hará más daño que decir la verdad. Me siento aliviada de poder compartir esto. De hecho, me siento mejor y me siento orgullosa de las mujeres que son lo suficientemente valientes como para hablar. Esto no es fácil, pero hay fuerza en el número [de mujeres que hablamos]. Como he dicho, esto sólo es el principio. En toda industria, y especialmente en Hollywood, los hombres abusan de su poder usando el miedo y saliéndose con la suya. Esto tiene que parar. Cuanto más hablemos sobre ello, menos poder les damos. Os insto a que habléis. Y a la gente que defendió a estos hombres: sois parte del problema".

Sin duda, uno de los aspectos más horribles de la historia de Delevingne es el hecho de que hasta dos personas fueran parte de la estratagema de Weinstein por conseguir abusar de la supermodelo: la asistente por un lado y la mujer de la habitación por otra —y ojo, el género de los cómplices es relevante únicamente por cómo usaba Weinstein a mujeres para que sus víctimas pensaran que estaban a salvo, no porque sean mujeres y ellas sean el problema.

Esos detalles son parte del modus operandi de Weinstein, pues en las decenas de relatos leídos hasta ahora se repiten casi siempre los mismos esquemas: reuniones en las que la víctima se queda a solas con Weinstein, una habitación de hotel o una conversación sobre un futuro repleto de promesas y éxitos en la industria. Por suerte, las voces de tantas mujeres influyentes ayudará a que Hollywood sea cada vez más consciente de sus problemas, aunque queda claro por tantas revelaciones que el proceso para arreglar esas fallas no ha hecho nada más que empezar.